Primer día de clase (4º de la ESO).

Martes y trece, el tiempo se vuelve loco y  se acaba el verano (se va, se va… se fue; ya está lloviendo y baja la temperatura 10ºC). Por si fuera poco, además, hoy empiezan las clases. No podría ser un día más apropiado para empezar el curso.

¿Cómo ha sido vuestro primer día? ¿Qué tal los exámenes de evaluación inicial? ¿Os ha dado tiempo a contaros el verano con tantos recreos?

A mí no me ha dado tiempo a hablar de todo lo que tenía planeado (mmm), pero sé que habrá más días. Sí que he podido daros la bienvenida y hablar un poquito de lo que supone estar en 4ºde la ESO. Y a leeros un poema de bienvenida. La poesía, como la música, siempre se ha utilizado para celebrar momentos importantes, y reflexionar sobre ellos.

Este poema responde a una pregunta que espero que vayáis respondiendo, cada uno a vuestra manera, este curso “¿Qué les queda a los jóvenes?”. El autor es Mario Benedetti. Después del poema os dejo un enlace por si queréis  escuchar el otro poema, que no se leyó en clase. Lo lee el mismo Mario Benedetti, como lo leyó el día que yo le conocí, hace ya más de 15 años, en la Casa de América de Madrid. Él es ese señor con bigote que veis ahí abajo. Una persona extraordinaria, otro día os hablo más de él. Que lo disfrutéis.

 

Mario Benedetti

Fotografía via Wikimedia Commons

¿Que les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de paciencia y asco?

¿Sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?

también les queda no decir amén

no dejar que les maten el amor

recuperar el habla y la utopía

ser jóvenes sin prisa y con memoria

situarse en una historia que es la suya

no convertirse en viejos prematuros

 

¿qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de rutina y ruina?

¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?

les queda respirar/ abrir los ojos

descubrir las raíces del horror

inventar paz así sea a ponchazos

entenderse con la naturaleza

y con la lluvia y los relámpagos

y con el sentimiento y con la muerte

esa loca de atar y desatar

 

¿qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de consumo y humo?

¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?

también les queda discutir con dios

tanto si existe como si no existe

tender manos que ayudan/ abrir puertas

entre el corazón propio y el ajeno

sobre todo les queda hacer futuro

a pesar de los ruines del pasado

y los sabios granujas del presente.

 

 

Leer es un ritual.

“¿Qué es un rito? -dijo el principito.-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días.”
El principito, Antoine de Saint-Exupéry.
Algunos de mis primeros  recuerdos están asociados a la lectura. Recuerdo los cómics que me compraba mi madre cuando salíamos del médico, las ilustraciones de los cuentos de Andersen que intentaba copiar una y otra vez, la respuesta a la pregunta “¿Cuál es la suma más grande del mundo?” que hacían en un libro del barco de vapor, las visitas a la biblioteca de mi barrio…
Aprender a leer, de hecho, no es solo aprender a juntar las letras y reconocer palabras. En realidad, aprender a leer es aprender el ritual de la lectura. Y ese ritual está asociado a un número intedeterminado de actos y experiencias.
Por eso leer para mí evoca mi sillón favorito,  la luz que entra en mi cuarto los domingos por la mañana,  el olor de las tiendas donde encontré libros perdidos. Y siempre que leo  vuelvo atrás, a cuando no llegaba a los diez años y ya mee quedaba hasta las tantas devorando un nuevo libro a escondidas…

 Y a ti ¿te gusta leer? ¿Qué rituales asocias con leer? ¿Cuándo sueles hacerlo? ¿Tienes algún lugar favorito? Me encantaría conocer tus experiencias relacionadas con la lectura porque estoy segura que al final tu experiencia hará mejor la mía.

Como le ocurría al zorro de El principito cuando contemplaba los campos de trigo… Los que han leído este maravilloso libro saben a lo que me refiero.

Probando, probando: 1,2, 3…

Este es mi primer blog de profesora. Hace mucho tiempo que tengo ganas de hacer uno pero nunca encuentro el momento durante el curso, así que este año empiezo… ¡en verano!

Quiero tener un blog por varias razones.  La primerísima razón, la que resume todas las demás, es la siguiente: creo que un blog puede ser una plataforma siempre disponible desde la que impulsar el conocimiento y aprendizaje, que es lo que intento hacer en clase todos los días. Guau, eso suena bien, voy a explicarlo mejor. Un blog impulsa el conocimiento y aprendizaje porque sirve para  publicar y ordenar materiales relacionados con la clase, o recursos chulísimos que nunca nos da tiempo a ver bien en clase; porque permite que alumno y profesor se comuniquen; porque puede ser divertido.

La segunda razón ya está incluida en la primera. Me parece que mediante un blog establezco una nueva manera de relacionarme con mis alumnos ¡y yo siempre tengo ganas de comunicarme más y mejor con mis alumnos! Porque yo, sobre todo, quiero que este blog sea no solo mío, sino sobre todo de mis alumnos. Y espero poder incluir también materiales elaborados por ellos.

La última razón es personal. Este blog sirve para enseñar mi trabajo y además hacer que pueda ser conocido (y ¡utilizado!) por otras personas, principalmente por otros profesores. Y yo creo que cuando los profesores colaboramos con otros profesores, nos hacemos  supersabios, así que si eres profesor ¡bienvenido! Espero que me cuentes qué haces tú o qué te ha parecido la página.

Eso es todo.

Fin de la prueba número 1.